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DENTISTAS

Consejos y prevención

Prevenir

Los dentistas siempre deben dar consejos sobre prevención a los pacientes que sufren trastornos mentales. Los médicos de atención primaria y especializada deben incluir la salud bucodental como parte de la salud general del paciente y asegurarse de que busque la atención dental adecuada. Los consejos específicos para personas con trastornos mentales deben atenerse a su patología de base pero en todos se debe, al menos, incluir los siguientes aspectos:

Cepillar los dientes y encías al menos 2 veces al día durante 2 minutos, usando un cepillo manual o eléctrico, pasta con flúor e hilo dental o cepillos interdentales. Enjuagar con agua o masticar un chicle sin azúcar después de las comidas cuando no sea posible cepillarse. El dentista valorará si es necesaria una concentración mayor de flúor en la pasta dentífrica (5.000 ppm) en el caso de detectarse un alto riesgo de caries (por ejemplo, debido a xerosotomía mantenida). Debe prestarse especial atención a la higiene interdental del paciente, incluyendo la enseñanza en el manejo de la seda o del cepillo interdental.

Limitar los alimentos con alto contenido en azúcares y evitar el consumo de bebidas carbonatadas. En los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria que se acompañen de vómitos autoinducidos, proporcionar los consejos adecuados para después del vómito, al objeto de prevenir la erosión dental:

En algunos tipos de trastornos mentales (sobre todo aquellos con un componente obsesivo compulsivo) pueden existir determinados hábitos como la onicofagia, el mordisqueo de mucosa oral o un cepillado excesivo que puede llevar a abrasión del esmalte. Es importante, en cada caso concreto, diagnosticar el problema y suministrar los consejos preventivos oportunos. Especialmente relevante es la prevención de la abrasión dental, la cual puede abordarse recomendando el uso de un cepillo de cerdas blandas, o mejor aún, de un cepillo eléctrico con control de presión, además de la corrección de la técnica de cepillado.

No es nada infrecuente que, en determinados pacientes con trastornos mentales, se asocie el consumo de tabaco, alcohol, de determinadas drogas o, incluso, estar ante la presencia de un policonsumo. En estos casos, el dentista siempre deberá abordar el problema recomendando al paciente alternativas de tratamiento especializado.

La presencia de xerostomía es un hallazgo frecuente en estos pacientes debido, principalmente, a los efectos secundarios de determinados fármacos psicotrópicos prescritos. Esta disminución de saliva incrementa considerablemente el riesgo de caries y de enfermedad periodontal. Por ello, el dentista deberá adoptar las medidas adecuadas para intentar revertirla.

  • Es muy importante que la boca se encuentre continuamente hidratada, recomendando el consumo de agua a lo largo del día en pequeños sorbos y el uso de chicles sin azúcar.
  • Los lubricantes de la mucosa oral obtienen buenos resultados, pero son de duración muy corta.
  • Los sustitutos de la saliva a base de mucina presentan buenos resultados a corto plazo.
  • En algunos casos puede estar indicado el uso de la pilocarpina previa consulta previa con el médico responsable del paciente para asegurarse de que no existen incompatibilidades con su medicación habitual.

La presencia de bruxismo y/o de patología de la ATM es frecuente en pacientes con grandes niveles de ansiedad, estrés o depresión. Deberá vigilarse la posible presencia de desgaste dental y proceder a una adecuada exploración completa de la articulación temporomandibular. La prescripción de una férula de descarga puede ser necesaria en algunos casos.

Los pacientes con trastornos mentales deben ser incluidos en los grupos de riesgo moderado o alto, dependiendo de cada caso concreto. Eso obliga a recomendar revisiones periódicas más frecuentes que las habitualmente aconsejadas en población general. Una pauta de revisión semestral es la idónea en caso de riesgo moderado, aumentando a una consulta trimestral en casos de riesgo alto. Estas revisiones frecuentes permiten interceptar posibles patologías de nueva aparición y/o suministrar los cuidados preventivos oportunos, incluyendo el posible uso de aplicaciones de barniz de flúor, clorhexidina y vigilancia de la dieta. Estos pacientes son especialmente susceptibles a ser candidatos a la protección dentaria mediante el uso de selladores de fisuras. Las revisiones periódicas permiten, además, ir trabajando con el paciente la posible ansiedad o fobia dental, amén de repasar la técnica de higiene bucodental y los consejos alimentarios.

Detectar y tratar

La revisión bucodental debe incluir la evaluación de los dientes (caries y erosión), condición periodontal (índice gingival, profundidad de sondaje, perdida de inserción), oclusión dental, exploración de la articulación temporomandibular, saliva, músculos faciales, terceros molares, hábitos nutricionales, inflamación e historia médica.  Se recomienda incluir otros exámenes radiológicos (radiografías intraorales, panorámica y CBCT) cuando sean necesarios.

Las mediciones objetivas se pueden usar para evaluar con mayor precisión el estado de salud bucodental de un paciente con trastorno mental y para guiar las acciones de seguimiento de acuerdo con las siguientes categorías: