Información general
La prevención
¿ Qué puedo hacer para conservar mi salud bucodental?
Mediante la adopción de unos hábitos saludables, compaginar salud mental y salud oral es perfectamente posible. Estos son los principales consejos:
- Nutrición sana y equilibrada
- Cepillado, al menos, dos veces al día
- Uso de colutorio si se prescribe
- No fumar
- Eliminar el consumo de alcohol
- Masticar chicles sin azúcar
- Visitas periódicas al dentista
La prevención
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Consume una dieta saludable limitando las comidas y bebidas con alto contenido en azúcares. Cuando comas entre horas, toma fruta, vegetales, queso y nueces en lugar de otros alimentos como las galletas y barritas energéticas que pueden producir caries. Cuidado con los ácidos: contrarresta la acidez de los alimentos y bebidas energéticas enjuagándote inmediatamente después con agua. Cuando consumas estas bebidas, usa una pajita para evitar el contacto del líquido con tus dientes y dilúyelas con agua. No te cepilles inmediatamente después de consumirlas. Permanece hidratado bebiendo agua de forma regular.
En caso de padecer un trastorno de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia u otro) informa a tu dentista para que te pueda aconsejar medidas de prevención complementarias (colutorio de flúor, enjuague después del vómito, etc.). Esto te evitará problemas serios de erosión del esmalte.
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Cepíllate los dientes, al menos, 2 veces al día y durante 2 minutos. Si usas un cepillo manual, que las cerdas sean de dureza media o blanda. Los cepillos eléctricos son otra muy buena alternativa, sobre todo los de tecnología oscilante-rotatoria. En cada cepillado utiliza pasta dentífrica fluorada a una concentración comprendida entre 1.250-1450 ppm, poniendo una cantidad de pasta equivalente a 1 cm (tamaño de un garbanzo en adultos). Por las noches, después del último cepillado tienes que realizar una higiene interdental, con seda dental o con cepillo interdental (tu dentista te explicará qué opción es mejor en tu caso).
Si padeces algún cuadro obsesivo compulsivo o si piensas que te estás cepillando con excesiva fuerza, no dejes de comentárselo a tu dentista para corregir la técnica y evitar la abrasión dental.
En situaciones excepcionales en las que no te sea posible cepillarte los dientes en ese momento, puedes masticar chicle sin azúcar después de la comida. Pero recuerda que NUNCA sustituye al cepillado.
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En algunas circunstancias, el dentista puede llegar a prescribir el uso de un enjuague bucal (colutorio) como complemento de tu higiene bucodental. Los enjuagues más comúnmente recomendados son los fluorados. En caso de inflamación severa de las encías (gingivitis), el dentista puede prescribir algún otro colutorio de tipo antiséptico.
No utilices enjuague bucal si tu dentista no te lo ha prescrito y te haya indicado cómo usarlo y durante cuanto tiempo.
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No al tabaco.
Fumar afecta a tu salud general, pero también a tu salud oral. El hábito tabáquico tiene consecuencias para tu boca, entre otras, el empeoramiento y aumento de la severidad de la enfermedad periodontal. Los fumadores tienen aumentado su riesgo de padecer cáncer oral.
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El consumo de alcohol está asociado a varias patologías bucodentales. Aumenta el riesgo de enfermedad periodontal y de cáncer oral. La asociación de tabaco más alcohol dispara enormemente el riesgo de cáncer oral. Además, las bebidas alcohólicas al ser ácidas pueden provocar erosión del esmalte.
La mayoría de la medicación prescrita para los trastornos de la salud mental contraindica el consumo de alcohol.
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Masticar chicle sin azúcar estimula la producción de saliva y ayuda a combatir la producción de ácido en la boca. Está especialmente indicado en aquellos pacientes que presentan xerostomía (baja producción de saliva). Asimismo, estimular la producción de saliva es muy útil después de un vómito (trastornos de la conducta alimentaria) porque ayuda a evitar la desmineralización del esmalte.
En caso de tener alguna patología en la articulación temporomandibular o de llevar brackets de ortodoncia, la masticación de chicle no suele estar indicada. Consulta a tu dentista.
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Visita a tu dentista periódicamente para una revisión bucodental completa. Tu dentista valorará si necesitas la aplicación de barniz de flúor para proteger tus dientes, además de realizar un diagnóstico de posibles patologías. Es relativamente frecuente que el dentista diagnostique personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria. También puede detectar si tienes un problema de bruxismo o una alteración de la articulación temporomandibular y prescribirte una férula u otro tratamiento.
Por supuesto, ir al dentista a veces puede ser un reto debido al miedo o la ansiedad. Para aliviarte puede ser útil elaborar una lista de preguntas y dudas que puedes plantear a tu dentista en la primera cita.
En caso de ansiedad u odontofobia (miedo insuperable al dentista) coméntaselo de inmediato al profesional que te va a atender para que pueda adoptar las medidas oportunas y proponerte la mejor solución para tu caso concreto.
